Elara suspiró. Su contrato decía "asistente ejecutiva", no "niñera de emergencia", pero al mirar la cara de derrota del hombre más poderoso de la industria, supo que el día solo acababa de empezar. 📋 Los Desafíos del Día
Una reunión de emergencia en el baño de hombres que requirió logística de nivel militar. 🍼 El Giro Inesperado
A pesar del desastre, algo cambió. Julián, el hombre que nunca sonreía, terminó la tarde con las mangas arremangadas y restos de puré de manzana en la mejilla, meciendo al pequeño hasta que se durmió. Elara lo observó desde la puerta, dándose cuenta de que el jefe de hielo finalmente se estaba derritiendo.
Cada vez que Julián mencionaba las proyecciones trimestrales, el bebé respondía con un balbuceo ensordecedor.
—¿Aún quieres renunciar? —susurró Julián sin apartar la vista del bebé.—Mañana —respondió Elara con una sonrisa—. Hoy todavía tengo que limpiar su oficina.
—¡Elara! —la voz de Julián, su jefe, retumbó desde la oficina principal.